La Mujer del Zar (XLX)

La Mujer del Zar (XLX)

Indiferente a los formalismos y a las cortesías protocolarias, Yeltsin ni siquiera esperó a que Gorbachov hiciera la mudanza. El atribulado ex presidente soviético, agotado por su larga y desesperada
La sentencia de Alma Ata (XLVII)

La sentencia de Alma Ata (XLVII)

Yeltsin, que se disponía a viajar a Roma para entrevistarse con el Papa Juan Pablo II, declaró el miércoles 18 de diciembre de 1991 que acudía con frecuencia a misa y aprovechó para sacudirle de nuevo
Cortejando al kazako (XLV)

Cortejando al kazako (XLV)

Gorbachov acostumbraba llegar a su despacho alrededor de las diez de la mañana, pero el lunes, 9 de diciembre de 1991, todavía no había amanecido cuando la larga comitiva de Chaikas y ZIL negros entró
El Ángel Exterminador (XL)

El Ángel Exterminador (XL)

Tras el fracaso del golpe comunista de agosto de 1991, cuando la fiebre privatizadora se convirtió en una verdadera epidemia y el mercado libre era visto como la varita mágica capaz de resolver ipso facto todos los problemas, Boris Yeltsin abrió la espita para que la gente pudiera convertirse en propietaria legal de sus míseras viviendas
El pisito soviético (XXXIX)

El pisito soviético (XXXIX)

En ‘Crimen y castigo’, la magistral novela de Fiodor Dostoyevski, hay una escena en la que el atormentado Raskolnikov, el estudiante que ha asesinado con un hacha a la vieja usurera, decide encararse con el comisario Porfiri Petrovich y se presenta a verle. En los prolegómenos de la conversación, el policía manifiesta ser propietario
Las alegres chicas de la noche moscovita (XXXVIII)

Las alegres chicas de la noche moscovita (XXXVIII)

Hace cincuenta años, cuando Televisión Española sólo emitía en blanco y negro y en provincias había que trepar periódicamente al tejado para orientar unas aparatosas antenas que parecían tendederos de ropa, hizo furor en España un engolado artista llamado Míchel. Miguel Samper Peiró, conocido artísticamente como «Míchel», Era
Un milagro llamado bistec (XXXVII)

Un milagro llamado bistec (XXXVII)

El día del invierno de 1991 que visitamos la Escuela Técnica Profesional número 41, donde 600 rusos se preparaban para ser ‘restauradores’, la lección en la clase de cocina era algo que la inmensa mayoría de los habitantes del ex Imperio Soviético sólo habían visto en el cine el ‘Steak Strogonof’. La profesora, una matrona
Los microbios capitalistas (XXXVI)

Los microbios capitalistas (XXXVI)

Apenas nos dimos cuenta, pero más que la trepidante música de las bandas de rock o los engolados discursos de los políticos, la prueba evidente del vertiginoso cambio que se operaba en la URSS estaba en los periódicos. No en las críticas portadas, los descarnados editoriales o los acerados comentarios de los columnistas, envalentonados
Lituania: Música y Cicatrices (XXXV)

Lituania: Música y Cicatrices (XXXV)

Arturas Zuokas mostraba orgulloso el recuadro en letra negrita publicado en la primera página de Respublica, el combativo diario lituano. «¡Veintinueve estados!», decía esbozando una sonrisa deslumbrante. «Ya nos han reconocido diplomáticamente veintinueve estados.» En la lista, para hacer bulto, junto a países del peso internacional
Letonia: el primer embajador (XXXIV)

Letonia: el primer embajador (XXXIV)

El pequeño embajador ladeó ligeramente la cabeza y pausadamente, con una voz demasiado grave para su menudo cuerpo, dijo: «Le traigo a usted y al pueblo de Letonia los mejores saludos de la reina Margarita II de Dinamarca.» El presidente letón, Anatolias Gorbunovs, alargó el brazo para recoger el documento que le mostraba el danés Otto
Estonios de ida y vuelta (XXXIII)

Estonios de ida y vuelta (XXXIII)

Con las heroicas imágenes del Parlamento ruso todavía palpitando frescas en la retina, esperábamos hallar en Tallín, la capital de Estonia, un hervidero de pasiones nacionalistas y nos dimos de bruces, en aquel otoño de 1991, con una ciudad apacible, con rótulos escritos en alfabeto latino en lugar de cirílico, donde los nombres parecían
La bigotuda de Intourist (XXXII)

La bigotuda de Intourist (XXXII)

La empleada de Intourist fruncía los morros y negaba enfáticamente con la cabeza: "Para viajar a Estonia necesita usted visado. No le podemos facilitar billetes ni para el avión... ni para el tren». De nada servía argumentar con cara de santo que en 1991 todo estaba cambiando rápidamente en la URSS, que el Imperio Soviético se desplomaba
El Nacimiento de una Nación (XXXI)

El Nacimiento de una Nación (XXXI)

Boris Yeltsin, el «gran libertador», el héroe de las jornadas de agosto de 1991, fue a la postre una mera figura de transición. No hay hechos inevitables en la Historia, pero el presidente ruso resultó devorado por los acontecimientos, como lo fue su rival Gorbachov, quien inconscientemente hizo bastante más que Yeltsin para destruir
Rabo de toro y hernia discal (XXX)

Rabo de toro y hernia discal (XXX)

La agonía política de Boris Yeltsin duró un año, 1988, en el que todos, desde la cúpula soviética a los dirigentes occidentales lo ignoraban o lo calificaban de payaso. En honor a la verdad es necesario recalcar que el presidente ruso contribuyó, con ese populismo hortera que en Europa resulta algo ingenuo, a difundir esa imagen de
Un chapuzón en el Moskova (XXIX)

Un chapuzón en el Moskova (XXIX)

En mil años de Historia sólo ha habido tres caminos para convertirse en zar de todas las Rusias: heredar legítimamente el cargo, asesinar vilmente al antecesor o usurpar arteramente el trono. A la luz de lo que presenciamos los últimos días de agosto de 1991, la apabullante conclusión es que los 73 años de paréntesis comunista, durante
Los defensores de la Bastilla (XXVIII)

Los defensores de la Bastilla (XXVIII)

Dos semanas después de los tumultuosos incidentes del 19, 20, 21 y 22 de agosto de 1991, todavía permanecían en Bulvarnoya Kolsto los restos de las barricadas. En el húmedo asfalto, entre las flores, alguien había plantado una pancarta estremecedora: "¡Paseante! No olvides jamás que estos 16 jóvenes han muerto por ti y que tú no estabas
La captura del elefante blanco (XXVII)

La captura del elefante blanco (XXVII)

El cerebro del fracasado golpe, el misterioso 'elefante blanco' que el sábado 17 de agosto de 1991 dio su beneplácito a la conjura comunista, tardó en caer. Anatoh Lukianov, presidente del Soviet Supremo y amigo íntimo de Gorbachov desde que ambos eran compañeros de universidad, fue arrestado el viernes 30 de agosto, en su propio despacho
Pepinillos, tinta y miedo (XXVI)

Pepinillos, tinta y miedo (XXVI)

La ceremonia, una extraña mezcla de bautizo y funeral, comenzó a las 20.10 de la tarde, cuando un viejo obrero que parecía sacado de un fotograma de la película 'Acorazado Potemkin', subió hasta el piso octavo, donde esperaban ansiosos los redactores, con el primer ejemplar del «Nuevo Pravda». A las 20.15, sobre la enorme mesa de la
Quasimodo en Moscú (XXV)

Quasimodo en Moscú (XXV)

Fue una fiesta ‘colonial’. Había pasado la vorágine del frustrado golpe de Estado, los que escribíamos desde Moscú ya no accedíamos automáticamente a las primeras páginas de los diarios y a Paolo, el brillante y divertido corresponsal de un respetable rotativo italiano, se le ocurrió organizar un guateque de relajación en uno
El suicidio del mariscal Ajroméyev (XXIV)

El suicidio del mariscal Ajroméyev (XXIV)

Un oscuro conserje del Kremlin encontró el fin de semana, balanceándose al extremo de una soga, el cuerpo inerte del mariscal Serguéi Fiódorovich Ajroméyev. Jefe del Estado Mayor soviético entre 1984 y 1988, Ajroméyev había participado en el intento de golpe de Estado que a punto estuvo de llevar a Rusia a la guerra civil. Hombre
Españoles en el Purgatorio (XXIII)

Españoles en el Purgatorio (XXIII)

¡No! ¡No ha habido ni un solo español implicado en la intentona golpista!». Cristóbal García, el presidente del Centro Español en Moscú en agosto de 1991, negaba enfáticamente con la cabeza. García, un ingeniero egresado de una Universidad soviética que una semana antes, cuando le llamaron de la Voz de Asturias, hizo piruetas dialécticas
 ‘Pravda’ encadenado (XXII)

 ‘Pravda’ encadenado (XXII)

En el vestíbulo del diario Pravda -'La Verdad'- había un policía con gorra de plato y un gigantesco Lenin de mármol blanco. El agente, un tipo hosco con nariz de boxeador, constitución de albañil y ojos de juez, requería la documentación a los visitantes. Lenin se limitaba a mirar severamente, con el ceño de piedra fruncido, a todos
Moscú si cree en las lágrimas (XXI)

Moscú si cree en las lágrimas (XXI)

Nunca en la historia de la Unión Soviética un secretario general del Partido Comunista se había dignado a intervenir en un acto multitudinario convocado por los anticomunistas. El sábado 24 de agosto de 1991 lo hizo Gorbachov. Tampoco, desde el triunfo de los bolcheviques en 1917, un embajador norteamericano, el representante de la potencia
El hotel de las pesadillas (XX)

El hotel de las pesadillas (XX)

Los hoteles de «lujo» soviéticos solían ser establecimientos de pesadilla. Al inicio de la década del ‘90’, eran monstruosos: tenían centenares de habitaciones, cuartelillo del KGB camuflado en el interior, cucarachas a manta y no ofrecían servicio alguno, como no fuera un nutrido contingente de hermosas putas en el bar, una cabina

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