Entrevistas PD / Hermann Tertsch, periodista de ABC

Hermann Tertsch: «Rajoy tiene en el Gobierno la misma arrogancia que Aznar»

"Es indigna y lamentable la labor de chivato de Izquierdo en El País"

Hermann Tertsch (Madrid, 1958) es uno de los líderes de opinión más destacados en la actualidad, aunque su trayectoria en periodismo se remonta a más de 25 años. Su columna sobre política internacional en El País fue un referente durante años. En la actualidad colabora con Intereconomía, Telemadrid y ABC.

Corresponsal de El País en la Alemania dividida

A través de las crónicas de Tertsch en El País, gran parte de la ciudadanía española conoció el hundimiento de las dictaduras comunistas:

El otro día, viendo los papeles, encontré un reportaje largo, creo que eran cinco páginas en el domingo en el suplemento del domingo interior de El País, que se llamaba ‘El Telón de cristal’, que escribí en septiembre del 89.  En septiembre del 89, todavía no ha caído el muro, ya había abierto Hungría, había dejado que pasaran parte de los alemanes orientales que estaban acampados aquel verano, en agosto, aquel agosto tenso con la ocupación de las embajadas en Praga y en Budapest y que estaban acampando en los parques en Budapest. Abre el ministro Horn abre una parte en la zona de Sopron y pasan parte de los alemanes orientales; es decir, que se ha resquebrajado ya el telón de acero pero, por supuesto no han caído y no ha caído el muro, que cae unos meses más tarde.

Debate en TVE con Sacaluga

«Pero después de aquel reportaje, me acuerdo haber estado en un debate en TVE con Sacaluga, me acuerdo que estaba Mesa, el hermano de Miguel Ángel Sacaluga, José, el embajador entonces en la RDA, Álvarez de Toledo y había alguien más. Me acuerdo de las sentencias de algunos en aquella mesa redonda pero también de muchas otras, en la cual se decían las palabras de Honecker de que el muro durará otros 1.000 años u otros 100 años».

«Yo sostenía que el muro se está cayendo, se está cayendo ya, porque literalmente yo he visto que el muro no lo pueden mantener ya porque las diferencias entre Hungría y la Alemania Oriental y entre Checoslovaquia y Hungría»; el bloque ya crujía todo porque ya se habían acusado mutuamente de traición los unos a los otros; es decir, el Pacto de Varsovia estaba en plena disolución aquel verano y además se estaban fugando los alemanes orientales, se estaban fugando físicamente; yo había tenido alemanes orientales durmiendo en mi coche, tanto en Praga como en otras ciudades checas».

«La RDA planeó usar la represión contra el pueblo»

Aunque el Gobierno comunista de la llamada República Democrática Alemana acabó hundiéndose sin una respuesta violenta como la que intentó Nicolae Ceaucescu en Rumanía, Tertsch explica que estaba planificado:

En otros sitios estaban calculado, también en Alemania Oriental había planes muy concretos y muy elaborados de utilizar la violencia y había partidarios dentro del bulo político de abrir fuego. No se hizo porque se vio al final que no se pudo y, sobre todo, porque no se contaba, ellos los sabían, con la Unión Soviética, y digamos que prevaleció el sentido común y el sentido patriótico, mínimamente patriótico de algunos para evitar un baño de sangre.

Pero ese baño de sangre estaba dibujado en la República Checa también. Lo que pasa es que se desmoronó también en Checoslovaquia. En Checoslovaquia había también unos planes de aplastamiento. Todos ellos se habían inspirando en junio. En junio había sido Tiananmen; es decir Tiananmen pesaba mucho, un golpe de estos acaba con la reforma para 10 años y nos van a dejar tranquilos durante 10 años de las malas influencias de Gorbachov.

En la Yugoslavia de Slobodan Milošević

Tertsch también fue corresponsal en los Balcanes, en los tiempos de la brutal guerra étnica. Tertsch, testigo de aquellos horrores, cree que, aunque hubo crímenes en ambos bandos, los responsables de la guerra eran los serbios de Miloševic:

Yo creo que, fundamentalmente, en Serbia está el pecado. El detonante de la guerra está en la búsqueda de la supremacía racial de Milošević para perpetuar su aparato comunista y para crear una gran Serbia una vez él había liquidado el proyecto yugoslavo.

Es, más o menos, como si, y ahí sí se puede hacer un paralelismo, en España en el año 75 se hubiera dibujado un proyecto bajo, busquemos un general extremadamente franquista que diga que existe una supremacía cultural y racial de Castilla sobre toda España, y empieza a marginar a todos los demás pueblos, a aplastarlos y a imponer. Pero no ya, digamos, el prohibirles su lengua, sino realmente imponer una especie de apartheid en el cual sólo aquellos con, digamos, con el título racial e ideológico por parte de ese general tiene los plenos derechos de ciudadanía y hay unos ciudadanos de segunda.

«Miloševic intentó proyectó una política nazi con Kosovo»

Y entonces, ese proyecto de crear ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda en función es un proyecto racista, que es un proyecto nazi, que es un proyecto nacional-comunista o nacional-socialista, que es el mismo proyecto de Miloševic, un proyecto que en Kosovo lo desarrolló en los primeros años desde el 89, desde el célebre mitin del 28 de junio, que es el día de San Vito, desde ese día que reúne un montón de serbios en Kosovo y dice «ha empezado la reconquista, esto es nuestro y siempre será nuestro». En Kosovo ya había avanzado ese apartheid y ya morían todos los días albaneses, ya había sitios que eran sólo para servios, como en Alemania… aquí no entran unos, aquí no entran otros; es decir, la segregación ya se había producido en Kosovo en el 89.

A punto de ser director de El País en 1993

En 1993, el presidente de PRISA Jesús Polanco decidió cesar a Joaquín Estefanía como director de El País. Para elegir a su reemplazo, Polanco y su primer espada, Juan Luis Cebrián, pusieron sobre la mesa tres nombres, uno de ellos era el de Hermann Tertsch:

En realidad ahí había dos nombres, a mi me pusieron, yo era el florero en la terna. A mi me querían en ese núcleo pero, en realidad, lo que se dirimían eran dos posiciones que era la posición de Ceberio, que estaba siendo director; y un director nuevo, que rompiera, que eran las intenciones de Juan Luis Cebrián, que era Javier Valenzuela y al final, bueno yo me acuerdo de las conversaciones mías, larguísimas, con don Jesús de Polanco, para yo, convenciendo que el director tenía que ser, claramente, Ceberio; porque no podía ser otro, no podíamos ser ni yo ni Valenzuela. No sé si le convencí yo pero, desde luego, hizo lo que yo quería. Yo sabía que yo no iba a ser el director.

«Yo le decía a Polanco que Ceberio debia ser el director de El País y fue un gran director»

Ahora, lo que quería era que fuera Ceberio y, desde luego, aquello salió bien. Y después Ceberio, como bien vimos, no estuvo dos días, ni tres días. No fue como decían algunos que iba a ser un director transitorio como decían los partidarios de Javier Valenzuela, no lo fue ni mucho menos. Al contrario, fue un gran director.

«Haro Tecglen vino reptando a mi despacho para que no le echara»

Tertsch fue nombrado en 1993 subdirector y jefe de opinión del diario El País. Cuenta como el columnista Eduardo Haro Tecglen fue el primero en ir a verle para pedirle que no suprimiera su columna:

«Haro era, aparte de mala persona, como suele suceder en cierto tipo de gente era, además, un cobarde. Un cobarde que a mi me hubiera decapitado el primer día de haber tenido poder. Pero que él pensaba, y eso es lo que me dijo Javier Pradera riéndose, cuando vio que este, que Eduardo Haro había venido a mi despacho, reptando casi, a decirme ‘Por dios, Hermann ya sé que hemos tenido diferencias, pero que yo no, que yo necesito esto porque etcétera, etcétera; tengo muchísimos gastos y voy a tener problemas’ y le digo no se me ha pasado por la cabeza prescindir de tu columna, por Dios, además no creo, ni siquiera, que pudiera pero vamos, no se me ha pasado por la cabeza y estate tranquilo. Claro, cuando salí Javier Pradera se partía de risa porque dice ‘Claro, él estaba convencido de que ibas a hacer con él lo que él hubiera hecho contigo'».

«Haro era un perfil, es un perfil, que no es raro en la prensa española. Yo no diría ni siquiera en la prensa, es un perfil humano que existe, que prolifera y que está ahí».

«Comité de redactores de El País contra Tertsch» 

Durante su última etapa en El País, sufrió las presiones de un comité de redactores que iba a su despacho a denunciar sus artículos ‘de derechas’.

«Yo creo que eso pasa con una especie de renovación de jóvenes turcos izquierdistas, pasa en El País, pero es paralelo a lo que pasa en el PSOE. Son gente que, casi siempre, obedece a las consignas de ambos lados; y por aquellos años, por los años de la llegada de Zapaterio y ya cuando se instala Zapatero en el 2000. Son gente que ya desprecia la Transición, son gente que es otro tipo de socialista, de un socialista revanchista».

«Javier Moreno no era del perfil de El País de Ceberio y Pradera»

En fin, sale en la dirección de El País otro perfil que no tiene nada que ver con el de la Transición. Ahora viene el socialista revanchista más joven. Con los anteriores podía convivir, tenía diferencias, pero teníamos una identificación amplia común de concepto de la democracia, de concepto de vida, de concepto de la discrepancia y eso funcionaba; con la gente esta jovencita, con la secta militante yo ya no tenía nada en común. Entonces esta gente, cuando yo empiezo a escribir y empiezo a decir cosas; empieza a hacer denuncias de repente.

«Ceberio los mandó a paseo a todos diciéndoles que, bueno, adónde iban denunciando que discrepaban de mí, los mandó al infierno. Pero, claro, después ya había otro director, y el nuevo director era del palo de toda esta secta; es decir, Javier Moreno es de ellos. Y estos son ya personas que funcionan con otro código.

«Lamento que José María Izquierdo haya terminado haciendo de chivato»

En El País, Tertsch también coincidió con José María Izquierdo, que no hace mucho escribió un libro en el que incluía a Tertsch.

Estuve años con él. Él, después, se fue a Canal+ y, bueno, yo lamento que haya terminado su vida haciendo este tipo de denuncia; de haber tenido que acabar en una especie de sección de chivato en un periódico. Yo creo que es una triste conclusión de una labor profesional, por lo demás digna, una labor sin grandes alharacas, pero una labor de brega, de soldado como ha sido Izquierdo. La verdad es que una pena que haya acabado con una labor tan indigna.

«Polanco me hizo un favor echándome»

Profesionalmente, me han hecho dos grandes favores, y los dos me los han hecho en PRISA. Juan Luis Cebrián, contratándome en el 85, de lo que ya hemos hablado. Y Polanco echándome en una Junta de Accionistas, la contradicción que ha sido superada en esa frase gramsciana que se buscó don Jesús para despedirme fue, la verdad, otro favor inmenso que no dejaré de agradecerle mientras viva yo. Me parece que fue un gran acierto, una gran suerte personal el alejarme de ese grupo.

«Los sindicatos de Telemadrid me recibieron con insultos desde el primer día»

Tras su salida de PRISA, Hermann Tertsch llegó a Telemadrid. Según él, a propuesta de Agustín de Grado y Manuel Soriano. Bromea diciendo que Esperanza Aguirre no se lo pidió.

A mi no me recibieron [los sindicatos de Telemadrid] con ninguna intención de hacer amigos, vive Dios. Creen que por venir del medio que vengo (El País) yo soy una especie de hereje. Les molesta menos alguien que venga de una derecha tradicional, de siempre, y que se instale y les ataque o les critique, les molesta menos. En mi caso, les molestaba mucho más y me recibieron con mucha virulencia, con ataques personales desde el primer día. Y los ataques han sido brutales durante estos años, de todo tipo, por tierra, mar y aire; ha sido bastante increíble y hoy en día estoy curado de espanto.

«Pero, desde luego, las cosas que se han dicho de mí, han sido alucinantes».

«Gente que no me ha leído ni oído, me odia porque hay programas como El Intermedio donde dicen que deben odiarme»

«Es difícil que haya una semana sin que el gentucismo me ataque en laSexta, por ejemplo en el programa de El Intermedio. Prácticamente, todas las semanas hay algún tipo de infamia pero ya digo que me he acostumbrado a ello, me ha costado, y pagas un precio, por supuesto. Igual que hay muchísima gente en la calle que me apoya; es cierto que a determinadas zonas de Madrid no puedo ir sólo ya porque, realmente, ir al teatro a Lavapiés a mí, hoy en día, me cuesta muchísimos problemas y yo no tengo escolta».

Hay un llamamiento continuo por parte de esta gente a agredirme. Me presentan como el ser más despreciable al cuál no basta con darle una paliza. Es decir, a mí me dieron una paliza que ya se verá cuando tenga el juicio y donde se verá qué ha sucedido. A mí no me importa en este momento el quién me dio una paliza en sí, sino lo que se han alegrado, la cantidad de aplausos que se han recibido, el entusiasmo que he visto de tanta gente por el hecho de que me rompieran a mí tres costillas y me encharcaran los pulmones.

«Esta gente me odia porque les dicen en una serie de programas que yo soy un ser detestable al que deben odiar y, a ser posible, manifestarle su odio expresándolo de una forma o de otra».

«El Gobierno del PP está fracasando en la comunicación»

Tertsch, en la actualidad, se muestra muy crítico con la política de comunicación del Gobierno del PP.

No es que sea, ni mucho menos, implacable. Yo, lo que pasa, es que creo que es de lealtad a cualquier Gobierno decirle las cosas; y creo que de pelotas está el mundo lleno. Aunque yo piense que, en las grandes líneas, en los grandes conceptos, se están haciendo las cosas que se tienen que hacer; también digo que se está fracasando en explicarlo y que hay que hacerlo mejor.

Hay una arrogancia en la derecha, y que ya tenía, por supuesto, Aznar y que yo creo que la tiene también Rajoy, por mucho que algunas personas cercanas a Rajoy me quieran desmentir. El Gobierno está dando pasos concisos y creo que son los correctos, pero el Ejecutivo cree que los pasos se explican solos y  eso es una arrogancia. Es decir, pensar que tus actos se explican solos por sus efectos futuros sobre la gente es infravalorar, realmente, lo que es un elemento capital que es la comunicación.

«Tienen que estarde acuerdo todos los ministros y no contradiciéndose. Por favor, no se puede diciendo uno una cosa y el otro otra cosa por la tarde; tiene que haber un concepto general de explicación por parte de todo el Gobierno para explicar a una sociedad a la que se están pidiendo inmensos esfuerzos, explicarles cuales son los pasos, por qué se dan unos pasos y qué se puede esperar. Es decir, que la ciudadanía tiene que estar motivada para asumir los reveses que está recibiendo».

Es decir por qué se hacen las cosas como se hacen, y no se hacen de otra forma que nos llevarían al desastre; eso es una labor fundamental del Gobierno, tanto como hacer las cosas.

«Escucho Onda Cero, pero no me pierdo por Gemio-Otero»

Recientemente, Julia Otero dijo en su programa de Onda Cero que, si dependiera su muerte civil de Hermann Tertsch o Alfonso Rojo, «lo harían». El periodista no oculta sus críticas tanto a Otero como a Isabel Gemio (también Onda Cero), que fue una de las primeras en diciembre de 2009 en apoyar a Wyoming, cuando Hermann Tertsch anunció su demanda contra aquel programa de televisión.

Eso es una majadería de la señora Otero. La señora Otero a mí no me molesta nada, en absoluto, que exista. Yo lo que creo es que los que han querido la muerte civil de alguien es la mía, que la han practicado una serie de gente y que son, precisamente, todo los amigos de la Otero. Otero, que se ha dedicado a insultar a los votantes del PP, a demonizar y criminalizar a Aznar, toda la política de los ocho años de Aznar y después ha estado despreciando todo lo que no sea de la secta suya de Wyoming, Buenafuente y de sus amiguetes; el tándem ese Gemio-Otero que existe en Onda Cero que Ferrari algún día nos lo explicará. Ferrari, que era un gran amigo mío, yo le quiero muchísimo pero, desde luego, ese tipo de encaje femenino que ha hecho en la cadena es su problema. Desde luego, yo oigo a mi amigo Carlos Herrera y oigo a Alsina también. Yo hago mucha radio, mucho zapeo de radio pero, desde luego, por donde no me pierdo, es por Gemio-Otero.

Con la colaboración de Sandra Besga y Marina López.

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