PD entrevista a David Fernández, periodista gráfico

[VIDEO ENTREVISTA] David Fernández: «Mi teoría es que el diario Claro cerró por una portada del príncipe Felipe con Sartorius»

"Tuve que disfrazarme de mujer para poder entrar en una corrida de Jesulín, ya que no podían entrar hombres"

En la historia del periodismo español ha jugado un papel co-protagonista desde el periodismo gráfico, aquellos profesionales que toman las imágenes que son imprescindibles para que la noticia sea noticia. David Fernández Muñoz lleva 30 años dedicado al periodismo gráfico y recuerdo parte de su carrera con Periodista Digital, que incluye medios como El Caso, Claro, Panorama o Diario 16.

¿Qué papel jugó El Caso en la historia del periodismo en España?

El Caso era un referente popular, una mancheta que era un periódico de prensa popular. Se leía mucho en el ámbito rural. Ese periódico subsistía sin nada de publicidad. Sólo tenía un recuadrito de una agencia de detectives. Por la temática que tenía nadie quería poner publicidad.

Eugenio Suárez, el fundador de El Caso, fue un pionero, tenía en su poder una cadena de revistas, tenía El Caso como revista de sucesos, otra de cine, otra de motor, una política que era ‘Sábado Gráfico’ y fue un pionero en el mundo de la comunicación. Y dejó bastante libertad. Lo único que teníamos que tener bien presente es que con el suceso, por ética, no publicábamos nada de suicidios. Porque había estudios que decían que el suicidio llamaba al suicidio. Entonces para no dar ideas, no se informaba sobre la gente que se suicidaba. Sólo una vez, que un chaval de Córdoba, que le llevaron sus padres a un hospital, era un esquizofrénico y el hospital se negó a ingresarle y al volver a su casa el acabó suicidándose porque veía que si no mataba a sus padres. Y fue, que yo sepa, el único suceso que publicamos.

Uno de los casos más recordados de El Caso fue el ‘Caso Urquijo’ el asesinato del matrimonio de los marqueses de Urquijo…

Yo cogí el caso una vez se había producido el caso, con Miriam de la Sierra y Rafi Escobedo. En lo que fue las instrucciones judiciales y lo continué a nivel de tribunales (…). Bajo mi opinión hubo cosas raras. Nosotros, El Caso, llegamos antes que la Brigada de Homicidios al lugar del crimen. Un fotógrafo nuestro llegó antes y tenía unas fotografías en los que en la cama de la marquesa salía un lazo, que luego en las fotografías judiciales no salían. De hecho nuestro fotografo tuvo que declarar por aquello. Se tocó, lo que era la cama de la marquesa se tocó. Eso está demostrado y está totalmente prohibido.

Hasta hubo películas en las que salía El Caso

Pedro Almodóvar nos llegó a encargar un ejemplar falso de El Caso para una película. Lo hicimos y fue rellenado con fotos nuestras. Yo salía en una como supuesto violador, otro compañero salía como asesino…etc. Sirve para recordar que El Caso era un referente, en la película hablaba de un crimen y por eso salía recogido en El Caso.

¿Cómo fue su fichaje en Diario16?

Diario16 era uno de los más importantes en tirada, lo dirigía Pedrojota Ramírez y era el más importante junto a El País y ABC. Mi fichaje se produjo de una manera muy curiosa, yo estaba en El Caso, se produjo un asesinato en el Rayo Vallecano. Un americano apuñaló a un español. Y resultó que Carlos Monje, fotógrafo jefe, de Diario 16 estaba ahí. Hubo un enfrentamiento con la policía y ahí le conocí y Monje me ofreció entrar en su periódico.

¿Cómo era trabajar con Pedrojota Ramírez?

Pedrojota Ramírez es una personalidad muy exigente con el trabajo, que no está mal.

¿Y Pablo Sebastián?

Con Pablo Sebastián trabajé en El Independiente. Diario 16 era más popular, más social, mientras que El Independiente era un periódico más político. Influyente en círculos políticos, pero menos popular. Se leía más El Independiente en el Congreso que en la calle. Ahí me ficho Nacho Castellanos, que era el jefe de fotografía. Todo fue correcto.

Hablemos de algo menos recordado: el caso del diario Claro que fundaron Prensa Española, la editora de ABC  entonces y unos alemanes

Lo que querían hacer con el Claro era una versión del Bild en España. El Bild es un periódico que tenía de venta tres millones diarios, algo impensable en España. El que más vendía era el Marca y era un millón, los lunes nada más. Luego ya bajaban el Hola un millón y pico. Claro quería bordar ese mundo que es un poco de sucesos, un poco de prensa rosa y deportes de una manera diferente al Marca y el As. Y era buscar el escándalo, ya fuera escándalo de deportes, escándalo del corazón, escándalo de la política…

¿Cómo se juntaron ABC y los alemanes? Bueno, el grupo alemán del Bild, Springer, era a fin de cuentas un  grupo de derechas, pero una derecha diferente a la que había en España, que tenía el tema de la Casa Real…

Para Prensa Española no sería de agrado tocar a la Casa Real

Era «intocable»

¿Tuvo eso algo que ver con el cierre de Claro?

Mi teoría, que no sé si es la correcta, es que se publicó un artículo en portada del Príncipe, de que tenía una relación con Sartorius. Eso no gustó nada en Prensa Española.

Como mínimo  sirvió para que saltaran diferencias.

Arsenio Escolar escribió hace unos años que ‘se le cayó el mito de los alemanes’ al ver como trabajaban en Claro.

A nivel laboral los alemanes son muy raros, te hacen comer en el lugar de trabajo. Un catering como si estuvieras en un avión y encima de lo cobraban, como en un avión, se descontaba del sueldo y te obligaban a no moverte de tu puesto.

Había una seguridad máxima, parecía la Nasa. No te podía abrir la ventana o sonaba la alarma, te apoyabas donde no debías y saltaba la alarma. Las cámaras había que pasarlas por rayos X; que si no sacabas el carrete te podía reventar la película. Había un poco de tirantez.

Debo decir que lo que lograron ellos, con el redactor jefe de Bild que vino a España para ponerse al frente [Willy Smich] fue bastante competente. Cuando lo cerraron estaba en 130.000 ejemplares de venta diarios. Que El País, el máximo periódico del día vendía 500.000. Nosotros en cuatro meses 100.000 no estaba mal.

¿Era muy diferente el estilo del Bild al estilo de España?

Nosotros supimos que en Alemania el Bild tenía abiertos dos procesos por inducción al suicidio. En una ocasión fue un hombre que llamó al Bild diciendo que se iba a tirar por la ventana, el del Bild le dijo que esperara a que llegara un fotógrafo, mandaron a uno y cuando llegó el fotógrafo fue cuando saltó y se tomó la fotografía del momento del suicidio. Eso de periodismo tiene poquito.

Bajo mi conciencia nunca. En Croacia me ofrecieron que grabara una ejecución. Nos negamos en rotundo. Yo por coger una imagen no voy a hacer que maten a nadie. Sería lo último.

¿Hay debates morales a la hora de fotografíar imágenes crudas?

En Diario16 no publicaron informaciones gráficas que teníamos del atentado de Vallecas de 1996 [bomba colocada en el Puente de Vallecas, que causó seis muertos]. Gracias a un amigo conseguí una foto de una víctima que había quedado sobre un árbol. Ya había fotos a color y la imagen era muy desagradable y se abrió el debate. Unos decían que era bueno publicar eso para que la gente se concienciara de la barbaridad que hacía ETA, o si no merecía la pena y había que aparcarlo por lo desagradable que era. Es un debate del que yo, a día de hoy, tras 30 años de profesión, no tengo respuesta.

¿Es difícil internamente fotografiar muertos?

Yo cuando entré en El Caso, confieso que pensaba que la mitad de las cosas lo inventaban. Fotomontajes o así. No, cuando entré, me di cuenta que todo era verdad. Y yo no había visto un muerto en mi vida, ni familiar. Y cuando me encuentro por primera vez en una caseta a tomar la fotografía de un hombre al que habían reventado la cabeza cin una piedra… pues… es como si te hicieras un reflejo de auto-defensa, de que eso no es verdad.

Lo peor, por experiencia no es la imagen, es el olor. El olor a sangre y a hierros. Se te mete en la boca. Los cuerpos te pueden parecer muñecos, pero el olor no hay forma de que se te quite.

En Panorama hizo un reportaje sobre las Brigadas Internacionales pro-croatas en la Guerra de Yugoslavia

Yo hice equipo con José Pinto, que había sido un redactor de Claro, y nos mandaron a la guerra de Yugoslavia. Lo había hablado con Carlos Carnicero para hacer un reportaje sobre la Navidad en la guerra de Yugoslavia. Hay que entender que los periodistas no paran la guerra, los periodistas no paran nada. Quién lo crea que se olvide.

En la guerra de Yugoslavia murieron más periodistas que en Vietnam. Cuando yo llegué había 82 periodistas muertos y unos cuantos desaparecidos. Había gente que le molesta, veía una cámara y disparaba. A veces no sabías si era más seguro llevar el chaleco que ponga ‘prensa’ que no llevarlo. Por ejemplo si denuncias que los chetniks serbios están degollando en un pueblo, no les interesa que se sepa a nivel internacional. Igual los croatas, que también hicieron sus cosas.

La Brigada Internacional era todo de gente de todos los sitios menos croatas. Había un compañero periodista suizo que se introdujo, era un periodista suizo, era, porque apareció con un tiro en la cabeza. Para ver de donde sacaban la infraestructura. Este chico lo había investigado y el jefe de la Brigada Internacional intentó hacernos creer que habían sido los serbios que habían atacado un pueblo. Pero en ese pueblo habían degollado a mujeres y niños, pero este compañero tenía un tiro con quemadura. Nosotros nos volvimos a Madrid, pero uno de ‘fotógrafos sin fronteras’ fue allí para buscar quién había sido y también apareció con un tiro en la cabeza.

Eso llevó al Tribunal de la Haya investigó sobre el tema y detuvo a dos personas de la Brigada Internacional por crímenes contra la Humanidad. Y yo no puedo pisar Croacia.

Ser fotógrafo en guerra tiene riesgos…

Juancho Rodríguez en Panamá fue asesinado por los marines de EEUU en la puerta de un hotel. José Couso fue asesinado por EEUU en un hotel. Desde la guerra de Vietnam los EEUU no quieren guerras televisadas. Todo el apoyo popular que tenía en la guerra la perdió por las imágenes, desde entonces se dedican a intentar impedir que los periodistas disparen. Los hoteles son sagrados. Maruja Torres estaba con Juancho cuando lo de Panamá. Que fue el primero. Estaba a la puerta del hotel y abrieron fuego contra él. Le dispararon tres tiros en el pecho, eso no era un disparo perdido por ahí, sabía lo que hacían. Igual que Couso en el hotel Palestina. Un fotógrafo de Reuters también murió.

Para ser fotógrafo también tuvo que hacer cosas divertidas como disfrazarse de mujer.

Esto era que en Córdoba se iba a celebrar la última corrida solo para mujeres de Jesulín de Ubrique. No dejaban entrar a ningún hombre, ni prensa, ni seguridad ni nada. Sólo mujeres. En el periódico estaban Reinlein y Juan Tomás de Salas y dijeron ¿Y si nos colamos? Barquerito nos consiguió las entradas, él era el crítico taurino, habló con el apoderado y consiguió dos entradas.

Nos disfrazamos de mujeres, que era la única forma de entrar. Mi compañero disimulaba mejor la voz y me decía «tú, David, no abrás la boca, que con esa voz tan grave, no cuela». Al final no nos dejaban entrar, me calenté y le dije al seguridad «¿no ves que la entrada es el 005 o el 006?» Son las entradas que dan al apoderado. Al final nos dejaron pasar, nos  sentaron, teníamos la pasarela. Pero yo cuando empiezo a hacer las fotos se me cayó el maquillaje de media cara. Al final cuando salimos por la puerta, nada más salir, saltamos la primera valla, nos quitamos la peluca y todos nos aplaudieron ‘lo han conseguido, se han colado’

¿El periodismo gráfico ha mejorado o ha empeorado?

En la actualidad ha ido al peor. Cuando empezamos en Diario16 había debates sobre cómo se hacían los retratos, la media, los milímetros, la profundidad de campo. Ahora vale todo. A veces veo fotos y te encuentras con chicos sin ninguna experiencia en fotografía, con una cámara en el casco, es que vale todo.

¿Se tiende a olvidar a los periodistas fotógrafos?

La gente se olvida que en este país habrá muchos periodistas famosos, pero el único premio Pulitzer español, es Javier Balduz y es fotógrafo y nadie dice nada.

davidfernandezfoto@hotmail.com

Autor

Juan F. Lamata Molina

Apasionado por la historia en general y la de los partidos políticos y los medios de comunicación en particular.

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